Exceso de oferta en las plazas, precios demasiado altos a
los que le debería corresponder al mercado o falta de vacaciones. Eso es lo que
se extrae del INE de los datos de ocupación de hoteles, apartamentos y
alojamientos en 2014. Si bien hemos de decir que estos se encuentran a un
porcentaje más bien alto durante la temporada estival, durante el resto del año
no parece que tengan mucho trasiego de visitantes.
Este sector caracterizado por la temporalidad no logra
remontar el vuelo en otras fechas que no sean las señaladas por el calendario.
Tal vez sea la rigidez de los horarios y las jornadas laborales, o que no
tenemos el espíritu aventurero de nuestros jóvenes que mencionaba Marina del
Corral. Pueden ser muchos los motivos pero lo que es cierto es que los hoteles
en 2014 tuvieron una ocupación media del 55%, y estos fueron los que mejor
estuvieron, campamentos turísticos al 37%, apartamentos al 40 y alojamientos
rurales al 15%.
En lo que al asunto rural atañe, las estancias medias son
bastante cortas (no llegan a los 3 días) y en agosto la cosa no repunta mucho
(solo sube un día). El turismo rural tiene un deber pendiente, y es atraer a
los viajeros foráneos, solo un 16,49% de los alojados hablaban una lengua
extranjera.
La estacionalidad es otro hándicap, aunque quizás menos que
para otro tipo de establecimientos, los meses de mayor concentración son los de
julio y agosto, pese a que los tres anteriores y los dos posteriores no
presentan una bajada muy significativa. Los meses más duros son enero, febrero,
marzo y noviembre pero como señalábamos más arriba la escasa ocupación es el
principal problema, la más alta llega en agosto con casi más de un 40% de
habitaciones ocupadas, sin embargo julio se rebaja casi a la mitad con un 26% y
el resto de meses se mantiene por debajo del 20%, con abril y septiembre como
meses de mayor ocupación.
Por comunidades, aquellos que son más suyos y regentan los
alojamientos más cercanos a residencia son catalanes, madrileños y canarios,
los que deciden emigrar o bien a un lugar vecino, a uno más recóndito o bien no
moverse de su casa son: cántabros, riojanos y asturianos.

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