jueves, 5 de febrero de 2015

Tres datos sorprendentes de las casas rurales en España


El pasado mes de diciembre veíamos en El País una noticia con los datos que arrojaba un barómetro sobre el turismo rural en España. En ella se mencionaban muchos aspectos y números del sector, pero hubo tres que nos llamaron poderosamente la atención. Y no, nos referimos a que la chimenea fuera algo determinante en la elección de los viajeros.

Los datos dicen que un 80% de todas las casas no están adaptadas a personas con discapacidad. Un 80%, que se dice pronto. No comprendemos cómo en una sociedad que día a día se va a concienciando más sobre la accesibilidad, ya sea en las calles, la educación o los medios de transporte, un sector tan importante como el turismo rural haya dejado de lado a este segmento de la población. Desde aquí lanzamos esta llamada de atención con la esperanza de que sirva para que la situación cambie.

Del mismo modo, sólo un 24% de casas rurales ofrecen servicios dirigidos a los niños. Es decir, un 76% no tiene ninguna actividad exclusiva para los más pequeños. Con una población que cada vez se vuelve más urbana, no sólo en España, sino en todo el mundo, de vez en cuando nos escandalizamos porque haya niños que no sepan que la leche viene de las vacas, o no aprecien el inmenso valor del aire puro que nos proporcionan los árboles. Nos quejamos de que ya no salen a la calle y que están todo el día mirando a una pantalla. Bueno, pues es hora de ofrecer alternativas en las casas rurales. Las posibilidades son muchas, desde rutas didácticas hasta talleres de cocina.

Finalmente, un 60% de las casas rurales no acepta animales de compañía. Dada la naturaleza de estos alojamientos, esto es como si un bar no dejara consumir alcohol, un estadio prohibiera jugar al fútbol o fabricaran un smartphone sin internet. Un total sinsentido. También hay quien clama que la ciudad no es lugar para mascotas, que cómo un perro va a ser feliz en un piso de un bloque de diez alturas. ¿Y hay acaso un lugar más libre para una mascota que una casa rural? ¿Hay de verdad algún problema con los animales en el turismo rural? A quien corresponda, ¡póngase las pilas!