Este
joven viajero
nato,
Álvaro Soriano, se ha recorrido la
mayor parte del mundo
desde el primer momento en que le fue posible, hasta que, finalmente,
eligió la isla
de Formentera
como lugar de residencia
estable
en el cual llevar a cabo su
proyecto.
Para
llegar hasta está idea, fueron varios
los hechos
que le llevaron a este fin. El primero,
en su viaje a Panamá
descubrió
por primera vez el deporte de Deepboard,
un deporte perteneciente al turismo
activo acuático.
En segundo
lugar, a pesar de todos los destinos por los que había viajado,
Formentera
siempre tuvo un rincón de su corazón conquistado,
al igual que la Posidonia.
Y
así es como nace su empresa, DeepBoard
Formentera,
situada en Cala
Saona
altamente ligada a su
proyecto.
Gracias a la ayuda recibida por Ron
Ritual,
este joven ha comenzado a ganarse la vida organizando excursiones
de Deepboard por
la isla.
En
cuanto al deporte, el Deepboard podría no
diferenciarse mucho
de otros deporte acuáticos, pues consiste en ser arrastrado con una
cuerda desde un barco. Pero su punto distintivo reside en que, en
esta ocasión, se es arrastrado sobre una tabla
transparente
por el fondo
marino.
Una sensación que describen como volar
debajo del agua
y que tras probarla hace que los comentarios sobre ellos sean
inmejorables.
Pero
Álvaro lo lleva a otro nivel
ecológico,
no se queda tan sólo en paseos
para turistas.
Tras haberse enamorado de los rincones de Formentera, se implico en
el mantenimiento
de la isla, así como en la limpieza
del ecosistema
de la Posidonia,
unas plantas que protegen
a la isla de la erosión y que, con el paso de los años, se ha visto
seriamente
amenazada
por la acumulación de la basura.
De
este modo, todo
su equipo,
junto con Álvaro, se zambullen en las cristalinas
aguas
de la Cala Sanoa para poder realizar la limpieza
manualmente,
al menos una vez a la semana. Una oportunidad para que los
voluntarios
disfruten de la experiencia mientras ayudan de modo
gratuito.


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